Trabajar con una desbrozadora es cómodo si la máquina está bien ajustada y llevas la protección adecuada. Estos son los puntos que no deberías saltarte.
Elige el cabezal según la maleza
El hilo de nailon es suficiente para hierba fina y bordes de jardín. Para maleza más dura o zarzas conviene un disco metálico de 3 u 8 dientes, mucho más resistente y que no se enreda.
Ajusta el arnés antes de arrancar
Un arnés bien regulado reparte el peso entre los hombros y la cadera, evita que fuerces la espalda y hace que el cabezal se mueva de forma más natural sobre el terreno. Dedica un minuto a ajustarlo antes de cada sesión larga.
Equipo de protección imprescindible
Gafas o pantalla facial para las proyecciones de piedras y restos, botas cerradas y, si es posible, pantalón anticorte. La mayoría de los accidentes con desbrozadora vienen de proyecciones, no de la propia herramienta de corte.
Mantenimiento básico
Revisa el hilo o el disco antes de cada uso, limpia el filtro de aire con regularidad y comprueba que la protección de seguridad del cabezal esté bien colocada; es la que te protege de las proyecciones hacia las piernas.